El Aeropuerto Internacional Nápoles-Capodichino (NAP) sirve a la ciudad de Nápoles en el sur de Italia, situado a solo unos 6,8 kilómetros del centro de la ciudad, lo que lo convierte en uno de los aeropuertos más convenientemente ubicados para los viajeros que se dirigen al centro urbano. El aeropuerto se encuentra a una elevación de 91 metros sobre el nivel del mar.
Dada su proximidad a la ciudad y su posición en el sur de Italia, Nápoles-Capodichino funciona como una puerta de entrada clave tanto para viajes domésticos dentro de Italia como para conexiones internacionales hacia otras partes de Europa. El patrón de tráfico del aeropuerto refleja una mezcla de vuelos regionales cortos y rutas continentales más largas, conectando el sur de Italia con los principales centros de enlace en toda Europa. Este doble papel respalda tanto a los viajeros de ocio que visitan la zona de Nápoles como a los pasajeros de negocios que conectan a través de puntos de tránsito europeos más grandes.
Los viajeros que utilizan Nápoles-Capodichino se benefician de la ubicación cercana del aeropuerto, que minimiza el tiempo de transporte terrestre en comparación con los aeropuertos situados más lejos de sus ciudades anfitrionas. La elevación relativamente baja significa que el aeropuerto no enfrenta las consideraciones operativas que a veces están asociadas con aeropuertos de gran altitud. Como una instalación que conecta una de las principales ciudades del sur de Italia con la red más amplia de viajes aéreos europeos, Nápoles-Capodichino juega un papel importante en la conectividad regional e internacional de la zona.