El Aeropuerto de Londres Heathrow (LHR) sirve a Londres, Reino Unido, y se encuentra a unos 23 kilómetros del centro de la ciudad. El aeropuerto se sitúa a una elevación de 24 metros sobre el nivel del mar, una posición baja típica de los grandes centros ubicados en llanuras costeras.
El patrón de tráfico de Heathrow refleja su papel como uno de los principales portales de vuelos de largo recorrido de Europa, con una fuerte mezcla de conexiones intercontinentales y continentales. Las salidas y llegadas conectan el aeropuerto con destinos en toda Europa, Oriente Medio, América del Norte, América del Sur, Asia Sudoriental y más allá, lo que indica una red de rutas construida en torno a vínculos densos de corto recorrido en Europa y un extenso servicio de largo recorrido hacia América y Asia. La presencia de múltiples aerolíneas que operan junto con la aerolínea nacional del país subraya la función de Heathrow como punto de conexión internacional y no simplemente como un aeropuerto doméstico o regional.
Esta escala de conectividad significa que los viajeros que pasan por Heathrow pueden esperar una amplia variedad de tipos de aeronaves y duraciones de vuelo, desde saltos regionales cortos hasta travesías de ultra largo recorrido. Para quienes rastrean pronósticos de turbulencia, esta diversidad es importante: los vuelos que salen o llegan aquí pueden atravesar zonas climáticas y de corriente en chorro muy diferentes según si se dirigen al otro lado del Atlántico, hacia Oriente Medio o a Europa continental. La posición de Heathrow como centro global, combinada con su baja elevación y proximidad a Londres, lo convierte en un aeropuerto consistentemente ocupado y significativo operacionalmente dentro de la red más amplia de viajes aéreos europeos e internacionales.