Aeropuerto Leonardo da Vinci Fiumicino de Roma (FCO) sirve a la capital italiana, ubicado a unos 29 kilómetros del centro de la ciudad. El aeropuerto se encuentra a una elevación de apenas 4 metros sobre el nivel del mar, una posición baja característica de los aeródromos costeros cerca de grandes vías fluviales.
Fiumicino funciona como una puerta de entrada intercontinental importante, con salidas y llegadas que abarcan Asia Oriental, América del Sur, América del Norte, Oriente Medio, el norte de África y otras partes de Europa. Esta amplitud de conexiones refleja el papel del aeropuerto como uno de los principales centros de largo recorrido que sirven al sur de Europa, vinculando Roma con destinos en múltiples continentes en lugar de servir una función puramente regional o doméstica. La variedad de transportistas que operan hacia y desde el aeropuerto subraya aún más su carácter internacional, con aerolíneas insignia y grandes aerolíneas globales manteniendo presencia.
Los viajeros que utilicen FCO deben esperar una instalación construida para un tráfico sustancial de largo recorrido, dadas sus conexiones con mercados distantes en Asia, las Américas y Oriente Medio junto con enlaces regionales más cortos dentro de Europa y el norte de África. La baja elevación del aeropuerto significa consideraciones mínimas relacionadas con el terreno para el aproximamiento y despegue, aunque su ubicación costera es un factor que vale la pena señalar para quienes cuentan con patrones de clima y turbulencia en vuelos hacia o desde Roma.