El Aeropuerto París Charles de Gaulle (CDG) sirve a la capital francesa, ubicado a aproximadamente 26 kilómetros del centro de París. El aeropuerto se sitúa a una elevación de 118 metros.
Charles de Gaulle funciona como un importante centro intercontinental, conectando París con destinos en toda Europa, América del Norte, América del Sur, Oriente Medio y Asia. Sus patrones de salidas y llegadas reflejan un fuerte carácter de largo alcance, con tráfico sustancial hacia y desde las principales ciudades de Estados Unidos y Canadá, junto con conexiones significativas con Oriente Medio y América del Sur. Las rutas cortas europeas complementan esta red, vinculando París con otras ciudades principales del continente. Esta mezcla de tráfico intercontinental y regional subraya el papel del aeropuerto como puerta global, manejando tanto pasajeros en conexión entre continentes como viajeros con París como destino final.
Dada su escala y la proporción de vuelos de largo alcance, los viajeros que transitan por Charles de Gaulle deben esperar una diversa mezcla de tipos de aeronaves y duraciones de vuelo, desde cortos saltos regionales hasta vuelos que superan diez horas a través del Atlántico o hacia Oriente Medio y más allá. La posición del aeropuerto como centro de conexiones intercontinentales lo convierte en un punto clave de entrada y salida para viajes que abarcan múltiples continentes.