El Aeropuerto de Ámsterdam Schiphol (AMS) sirve a Ámsterdam, Países Bajos, y se encuentra a aproximadamente 14 kilómetros del centro de la ciudad. Es notable que el aeropuerto se sitúa a una elevación de -3 metros, lo que lo convierte en uno de los aeropuertos más bajos del mundo. Esta baja elevación refleja la geografía distintiva de los Países Bajos, gran parte de la cual se encuentra por debajo del nivel del mar.
Schiphol funciona como un centro internacional importante, conectando los Países Bajos con destinos en toda Europa, América del Norte, Oriente Medio, el Caribe y Asia. Su red de rutas muestra una presencia fuerte intraeuropea, con conexiones frecuentes a ciudades en toda Europa Occidental, Meridional y Septentrional, junto con tráfico transatlántico sustancial hacia los principales centros de América del Norte. El aeropuerto también mantiene conexiones que alcanzan Oriente Medio y Asia Oriental, así como el Caribe, subrayando su papel como puerta de entrada de vuelos de largo recorrido además de su densa red europea de corto alcance. Esta combinación de rutas regionales e intercontinentales sitúa a Schiphol entre los aeropuertos más transitados y conectados globalmente de Europa, sirviendo a viajeros de negocios y ocio que se desplazan entre continentes.
Los viajeros que vuelen a través de Schiphol deben tener en cuenta la ubicación costera plana y baja del aeropuerto, que es típica del paisaje de pólder circundante. Su posición cerca de la costa del Mar del Norte y su extensa red lo convierten en un punto de conexión clave para pasajeros que realizan transbordes entre vuelos regionales europeos y servicios de largo recorrido hacia otros continentes.